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miércoles, 26 de agosto de 2009

Génesis de Los Caballeros del Traverso

"En el principio creó Dios los cielos y la tierra..." Génesis 1:1.
Todo tiene un principio, todo se gesta en un momento del espacio-tiempo y siguiendo su línea temporal conocemos su historia. Estas son las Crónicas de los albores de la Real, Ilustre y Venerable Orden de los Caballeros del Traverso.
Nos ha contado el Caballero Escribano que la Orden se gestó en el transcurso de un yantar en casa del Caballero Horacio Parravicini, del cual, los pocos que no le conozcáis, hablaremos en uno de nuestros próximos post.
Eran comensales, además del anfitrión, Jaime Salas, Claudi Arimany y el Caballero Escribano, Juanje Silguero.
Juanje le contaba al Maestro Arimany los conciertos que él y Antonio Arias daban en prodigar a lo largo de los territorios del Reyno de nuestro monarca Juan Carlos I, siempre acompañados por un piano.
Bilbao, Barcelona, Vitoria, Madrid, Ciudad Real, Burgos, Cáceres...
Los dos concertistas, flauta en ristre, solían ensayar a mitad de camino de sus respectivas plazas, en Burgos. Y claro, entre ensayo y ensayo, convenía aliviar las penas del estómago con sendos yantares castellanos.
Ante tamañas hazañas el Maestro Arimany estimó conveniente liderar a las tropas en tales menesteres y fijando una fecha dejó en manos del futuro Caballero Escribano la ardua tarea de contactar con algunas de las más ditinguidas y honorables flautas del Reyno, con las que les unían lazos de hermandad y amistad. El objeto, la fundación de una Orden de Caballería.
Era necesario un castillo, donde celebrar los ceremoniales de investidura y los tremendos ágapes de la Orden.
El alcalde de Peñaranda de Duero, ¡bravo! , les ofrece el Castillo.
Es necesario otrosí un escudo, que represente a la Orden y refleje los valores que la dirigen.
El escudo que representa a la Real, Ilustre y Venerable Orden de Caballeros del Traverso es éste.
Presidido por un Timbre en forma de Yelmo del que penden lambrequines en oro y azul, que se derraman graciosamente a diestra y siniestra.
Atravesando deste el cantón diestro del Jefe, pasando por el Centro o Abismo hasta llegar al cantón siniestro de la Punta hay una flauta Traverso, imagen fiel de unTraverso real en custodia del Caballero Escribano.
La Flauta en heráldica es el símbolo del Amor cautivo.
En el cantón diestro de la Punta aparece el Halcón que simboliza un noble y fuerte empeño en las empresas del honor, que de no lograrse harán desfallecer de vergüenza.
Por fin, en el cantón siniestro del Jefe está el Cáliz dorado, que tiene un doble sentido. Por una parte es el símbolo de la recepción y el contenido de las energías espirituales, y por otra es la representación del Caldero fuente de provisión y mantenimiento de las tropas.
Dicho cáliz existe en verdad, y es utilizado cumplidamente en las ceremonias de la Orden.
Hay otro significado más arcano sobre los símbolos del escudo que no oso desvelar.
El escudo tiene un lema o grito de guerra, grabado en la lengua de los Césares. Verecundia, Honos, Prudentia.
Verecundia - Discreción: Todo Caballero debe ser sumamente discreto, nos dice el Caballero Escribano, las vidas privadas jamás deben preguntarse; sólo al calor de una lar, con una copa del fruto de la vid, cada uno relatará lo que estime oportuno.
Prudentia - Prudencia: Nos dice de nuevo el Caballero Escribano, a la par que discreto el Caballero deberá ser prudente. No debe cometerse imprudencia alguna que pueda acarrearte el escarnio público.
Honos - Honor: La más importante de las tres. Cómo define la Real Academia la palabra Honor: 1.- Cualidad moral que nos lleva al cumplimiento de nuestros deberes respecto del prójimo y de nosotros mismos. 2.- Gloria o buena reputación que sigue a la virtud, al mérito o a las acciones heroicas, la cual trasciende a las familias, personas y acciones mismas del que se la granjea.

Las reuniones de la Orden son privadas y las féminas están prohibidas; según nos instruye el Caballero Espasa para conseguir una mayor iluminación y concentración en el trabajo.
Ello no obstante, los Caballeros vienen nombrando Damas a aquellas flautistas que son merecedoras de tal dignidad.
Como buenos Caballeros su deber es hacer gestas que sean dignas de su Orden, así pues derrochan sus energías potenciando a los flautistas españoles, viajando y difundiendo tan altos valores a lo largo del territorio.
Sus torneos son incruentos y se desarrollan mostrando sus habilidades con el arma del Amor Cautivo, la flauta.

Mañana empezaremos trazando el perfil del Gran Maestre de la Orden, el Excelentísimo Caballero Claudi Arimany, una leyenda viviente.
Para ampliar información sobre los temas de heráldica os puede servir esta página. En ella, además podéis consultar el escudo de vuestro apellido. El mío es Llop, que no es muy corriente y está.

Saludos, VPH

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