Calendario

lunes, 21 de septiembre de 2009

Marsyas o cuidado con quien te metes

He aquí otra de las historias de la mitología griega y los orígenes de la flauta.

En este caso se trata del pobre Marsyas, que fue la primera víctima de una crítica musical. Y, como ocurre a veces ahora mismo, le despellejaron vivo. Lo que pasa es que en su caso no fue metafóricamente. Vamos con la Historia

Marsyas (Μαρσύας)

Marsyas unos dicen que era un pastor, otros que un fauno.

El caso es que Cibeles estaba muy desesperada por la muerte de Attis y cuando Marsyas la vio, decidió acompañarla en su viaje de duelo. Con su flauta le calmaba el ánimo. En su largo caminar llegaron al territorio de Dionisio, en la fortaleza de Nysa, que es de dudosa ubicación.

Allí se encontraron con Apolo, y vieron que se había convertido en un auténtico “Music Star” por su forma de tocar la lira, que Hermes había inventado, pero él había perfeccionado añadiéndole una cuarta cuerda al instrumento.

El caso es que Marsyas también era un crack de la música con la flauta en cuestión que había tirado Atenea y él encontró.


Ella la había hecho (esto varía según las versiones) con un hueso de ciervo, al que le había practicado dos agujeros. Contenta con el resultado había ido a enseñárselo a sus colegas del Olimpo, toda feliz.

Afrodita y Hera, se partían de la risa viéndola tocar y le dijeron que estaba realmente fea. Atenea no entendía nada así que toda compungida se retiró por el foro y se fue a orillas de un arroyo en el monte Ida. Se puso a tocar y viéndose reflejada en el agua vió que sus mofletes se hinchaban al tocar, congestionando su cara, y comprendió de qué se reían sus colegas. Enfadada tiró la flauta y le echó una maldición que recaería sobe aquel que osara tocarla.

Dijo “ El sonido era hermoso; pero el agua reflejaba mi cara y ví mis mejillas virginales hinchadas. No valoro tanto el arte; ¡adiós a mi flauta!” (Ovidio Fasti 6,697)

Y volvemos al pringado de Marsyas que, como podéis suponer fue el que encontró la flauta y consiguió con ella bellísimos sones.

Y como suele pasar a veces, A Marsyas se le subió el triunfo a la cabeza y no se le ocurrió otra cosa que retar a Apolo a un concurso de música en Nysa.

Apolo no se lo creía, pero dijo que de acuerdo. Los jueces serían, unos dicen que los Nyseanos y otros dicen que las Musas. El premio/castigo sería que el vencedor haría lo que quisiera con el perdedor.

Algunos dicen que en el juego de improvisación que siguió Marsyas no iba mal, uno improvisaba una melodía y el otro tenía que imitarla y seguirla, hasta que Apolo le dio la vuelta a la lira y siguió tocando la misma melodía pero con el instrumento al revés, cosa que, como podéis suponer la flauta no lo permite.

Otra versión dice que Marsyas cayó cuando Apolo añadió una segunda voz a la melodía, su propia voz. Si esto hubiera pasado hoy, con las nuevas técnicas, igual Marsyas hubiera salvado el c… Marsyas se quejó a los jueces diciendo que la voz no valía, pero Apolo replicó que al soplar en el hueso, Marsyas hacía algo parecido a cantar.

El caso es que Nyseanos o Musas decidieron que Apolo tenía razón y, tras comparar estilos las cuerdas ganaron a los vientos ( eso duele, ¿verdad?) y Marsyas quedó a merced de Apolo.

Hay una versión que dice que Midas estaba presente, no compartió la opinión del jurado y acabó con orejas de asno.

Y la historia llega a su fin. Apolo colgó de un pino a Marsyas y lo despellejó vivo. No queda claro si él mismo hizo el trabajo sucio o se lo dejó a un esclavo Cintio.


Y dicen que Marsias chillaba mientras le despellejaban:

“¿Porqué me pasa esto a mi ?. Estoy arrepentido. ¡Oh, Mi flauta no merece un precio tan alto!” (Ovidio, Metamorfosis, 6,385)


Le supplice de Marsyas (Le Titien, 1575-76).

Dicen algunos que Apolo se arrepintió después y rompió su lira.

De aquella nació un río con el nombre de nuestro protagonista que fue formado con las lágrimas de duelo de los sátiros, ninfas, campesinos y otras gentes.

Con tamaño culebrón no es de extrañar que haya infinidad de obras de arte dedicadas a la figura de Marsyas. Es imposible dejar constancia de todas en esta entrada, así que haremos sólo una pequeña selección e incluiremos un video con algunas más. En Youtube, en el recuadro explicativo del vídeo tenéis el detalle de las obras y autores.
En esta página hay algunas imágenes sobre cerámicas, aquí.

Los compositores tampoco han podido evitar la tentación de escribir sobre la leyenda de Marsyas.

Tenemos al flautista, escritor y compositor Leonardo de Lorenzo (1875-1962), que un su Suite Mitologique dedica un espacio a la leyenda. Hay un vídeo de una joven flautista en el Youtube que nos dará una idea de la melodía.


Más ambicioso es Alphons Diepenbrock (1862-1921) con su comedia mitológica "Marsyas o la fontana magica" . Aquí el argumento cambia notablemente ya que se introduce una ninfa como juez y de la que están coladitos Apolo y Marsyas. Como gana Apolo, Marsyas se tira al río y se ahoga, conviertiendo el agua de la fuente en una especie de poción de amor.
Diepenbrock utiliza un recurso parecido al leitmotiv wagneriano para caracterizar a los personajes. El instrumento elegido para Marsyas no hace falta decirlo. La ninfa viene representada siempre por un violín.
La figura de Apolo es convocada por las trompas y lógicamente por el arpa. La obra no tuvo mucho éxito, todo hay que decirlo, y tras diez representaciones pasó al olvido.
Mucho más recientemente, en 2007, el txistulari y compositor navarro Karlos Sánchez Ekiza (1963-) retoma la leyenda en la pieza Apolo eta Marsias, y por suerte para todos hay una interpretación en Youtube, que aquí os dejo.

Seguro que hay más obras con este tema, pero con estas tres creo que ya ilustramos suficientemente la importancia de la leyenda.

Saludos,