Calendario

martes, 17 de noviembre de 2009

El Jardinero - Rabindranath Tagore

4

Ay, ¿por qué han edificado mi casa junto al camino que lleva a la ciudad? Amarran sus barcas cargadas junto a mis árboles.

Van y vienen y se mueven a su antojo.

Me siento y los contemplo, y mis horas se consumen.

No puedo echarles. Y así paso los días.

Sus pasos suenan día y noche ante mi puerta.

Es inútil que les diga: ‘No os conozco’.

Toco a unos, siento el olor de otros; a éstos los llevo en la sangre de mis venas, y aquéllos pueblan mis sueños.

No puedo echarlos. Les llamo y les digo: ‘Que entren en mi casa los que quieran. Sí, que entren’.

Al amanecer, dobla la campana del templo.

Llegan con cestos en las manos.

Sus pies han enrojecido y la primera luz del alba ilumina sus rostros.

No puedo echarlos. Les llamo y les digo: ‘Venid a mi jardín a coger flores, venid’.

A mediodía se oye el gong de la verja del palacio.

No sé por qué abandonan su trabajo y se acercan a mi seto.

Las flores de sus cabellos palidecen y se mustian: las notas de sus flautas languidecen.

No puedo echarlos. Los llamo y desdigo: ‘Hay sombra refrescante bajo mis árboles. Venid, amigos’.

De noche, los grillos cantan en el bosque.

¿Quién llega lentamente hasta mi puerta, y llama en ella?

Distingo vagamente su rostro... No pronunciamos ni una palabra.

El silencio del cielo lo envuelve todo.

No puedo echar a mi callado huésped.

Contemplo su rostro en la noche y transcurren horas de ensueño.

5

No hallo reposo.

Tengo sed de infinito.

Mi alma languideciente aspira a las misteriosas lejanías.

Gran Más Allá, ¡qué profunda es la llamada de tu flauta!

Olvido siempre, siempre, que no tengo alas para volar, que estoy eternamente atado a la tierra.

Mi alma es ardiente y huye el sueño; soy un extraño en un país extraño.

Tú murmuras a mi oído una esperanza imposible.

Mi corazón conoce tu voz como si fuera suya.

Gran Desconocido, ¡qué profunda es la llamada de tu flauta!

Olvido siempre, siempre, que ignoro el camino, que no poseo un caballo alado.

No puedo hallar descanso; soy un extraño para mi propio corazón.

En la soleada niebla de las horas lánguidas, ¡qué grandiosa visión de Ti aparece en el azul del cielo!

Gran Arcano, ¡qué profunda es la llamada de tu flauta!

Olvido siempre, siempre, que están cerradas todas las puertas de esta casa en la que vivo solo.

6

El pájaro preso vivía en una jaula, y el pájaro libre en el bosque.

Se encontraron por azar. El pájaro libre grita: ‘Amor mío, volemos hacia el bosque’.

El pájaro preso murmura: ‘Ven aquí, vivamos juntos en la jaula’.

‘Entre estos barrotes, ¿podré extender mis alas?’ dice el pájaro libre. ‘Ay, lamenta el prisionero, yo no sabría posarme en el cielo’.

‘Amor mío, ven conmigo a cantar las canciones del bosque’. ‘Quédate junto a mí. Te enseñaré una música muy hermosa’.

El pájaro del bosque replica: ‘No, no. No se pueden enseñar las canciones’.

El pájaro enjaulado dice: ‘Ay, yo no conozco los cantos de los bosques’.

Tienen sed de amor, pero no pueden volar ala con ala.

Se miran a través de los barrotes de la jaula, pero su deseo es inútil.

Aletean y cantan: ‘Acércate más, amor mío’.

El pájaro libre grita: ‘No puedo, las puertas cerradas de tu jaula me dan miedo’.

‘Ay, dice el cautivo, mis alas no tienen fuerza, han muerto’.

7

Madre, el joven Príncipe pasará por aquí. ¿Cómo quieres que trabaje esta mañana?

Dime cómo he de peinarme y qué vestidos debo ponerme.

¿Por qué me miras tan asombrada, madre?

Sé muy bien que él no mirará mi ventana, que desaparecerá en un abrir y cerrar de ojos, y que sólo los sollozos de su flauta lejana llegarán a morir hasta mi oído.

Pero el joven Príncipe pasará por aquí, y para esta ocasión quiero ponerme lo mejor que tengo.

Madre, el joven Príncipe ha pasado por aquí y el sol de la mañana brillaba en su carroza.

Me quité el velo, me arranqué el collar de rubíes y lo eché a sus pies.

¿Por qué me miras tan asombrada, madre?

Sé muy bien que no recogió mi collar: sé que mi collar fue aplastado por las ruedas de su carroza, dejando una mancha roja en el polvo; nadie supo cuál era mi regalo ni a quién iba destinado.

Pero el joven Príncipe ha pasado por aquí y he ofrecido a su paso el tesoro de mi corazón.

Rabindranath Tagore (1861-1941) fue un polifacético poeta y filósofo indio, al que se le concedión el premio noble de Literatura en 1913. Su vida y milagros los podéis consultar en la wikipedia, aquí.

El Jardinero es una obra de 1913, cuando ya tenía 52 años de edad. Lo que hay arriba es sólo un extracto en el que se cita a la flauta. La obra completa está disponible en varios foramtos. Yo os pongo esta versión que está colgada en el Scribd.

Rabindranath Tagore - El Jardinero height="500" width="450" > value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=20761251&access_key=key-62duv0np87t4lbme7or&page=1&version=1&viewMode=list">

También os pongo esta poesía del mismo Tagore

Canto VII del Gitanjali

আমার এ গান ছেড়েছে তার সকল অলংকার,
তোমার কাছে রাখে নি আর সাজের অহংকার।
অলংকার যে মাঝে পড়ে মিলনেতে আড়াল করে,
তোমার কথা ঢাকে যে তার মুখর ঝংকার।


তোমার কাছে খাটে না মোর কবির গর্ব করা,
মহাকবি তোমার পায়ে দিতে যে চাই ধরা।
জীবন লয়ে যতন করি যদি সরল বাঁশি গড়ি,
আপন সুরে দিবে ভরি সকল ছিদ্র তার।
Amar e gan chheŗechhe tar shôkol ôlongkar
Tomar kachhe rakhe ni ar shajer ôhongkar
Ôlongkar je majhe pôŗe milônete aŗal kôre,
Tomar kôtha đhake je tar mukhôro jhôngkar.


Tomar kachhe khaţe na mor kobir gôrbo kôra,
Môhakobi, tomar paee dite chai je dhôra.
Jibon loe jôton kori jodi shôrol bãshi goŗi,
Apon shure dibe bhori sôkol chhidro tar.

Cuya traducción al inglés por el propio Tagore es:

"My song has put off her adornments. She has no pride of dress and decoration. Ornaments would mar our union; they would come between thee and me; their jingling would drown thy whispers."
"My poet's vanity dies in shame before thy sight. O master poet, I have sat down at thy feet. Only let me make my life simple and straight, like a flute of reed for thee to fill with music."
Y para rematar la polifonía idomática mi traducción libre al castellano

"Mi canción se ha quitado sus galas. No tiene el orgullo del vestido y los adornos. Los realces echarían a perder nuestra unión; se interpondrían entre tu y yo; su tintineo estropearía tus susurros."
"Mi vanidad de poeta muere de vergüenza en tu presencia. Oh Gran poeta, me senté a tus pies. Déjame simplemente hacer de mi vida algo sencillo y recto, como una flauta de caña que tú puedas llenar con música".

Saludos,