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domingo, 8 de noviembre de 2009

El toro de Fálaris

No hay duda de que la música como expresión sonora tiene su propia entidad y cada oyente construye con ella su propio universo y le da el significado que desea.

¿Es la música neutral respecto a las injusticias? ¿Puede pervertirse el sentido intrínseco de la música por una utilización perversa de la misma? ¿Puede ser la música un arma de opresión?

Yo no tengo respuestas pero sí voy a contaros esta pequeña historia que no es precisamente de ficción.

En la mente de todos tenemos la utilización de los nazis de determinadas obras para su propaganda o la terrible escena de Apocalipse Now con el bombardeo con Napalm en Vietnam a ritmo de la cabalgada de las Walkirias.

La historia, que parece que tiene visos de veracidad es el primer uso que conozco del dolor humano para provocar sonidos musicales. No se trata de usar la música para actos perversos sino usar la propia perversidad para producir música. Terrible.

Fàlaris fue un tirano que gobernó el sur de la Isla de Sicilia entre el 570 y el 544 AC. en la colina de Acragante.

Parece ser que encargó al escultor Perilao la construcción de un toro de bronce hueco en el que cupiera una persona. Las fosas nasales del toro debían ser construidas para que al soplar desde dentro actuaran como flautas y produjeran sonidos armoniosos.

El toro no era otra cosa que un instrumento de tortura en el que se introducía a la víctima y una vez encerrada se calentaba la tripa de la estatua para provocar los gritos de agonía, que debidamente filtrados por las flautas de las fosas nasales se convertían en música para los espectadores.



Realmente perverso y al tiempo a mí me lleva a reflexiones más profundas.

Si queréis conocer la historia y sus referencias literarias tenéis en el título a una página en inglés en la que habla de ello. También en la Wikipedia encontraréis información y también podéis leer un artículo que publicó LA VANGUARDIA el 4 de Noviembre por John T. Hamilton (no está en libre consulta).

Saludos,



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