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lunes, 30 de noviembre de 2009

Las Tres Flautas Sagradas


Las Tres Flautas Sagradas

«Lu Xiangjun era un hombre de negocios que vivía cerca del lago Dongting. Frecuentemente vendía pescados y camarones del lago Dongting a las ciudades en Jiangxi. Sólo se quedaba con un décimo de la venta como su ganancia. Si le sobraba dinero después de tomar lo suyo, ayudaba a sus parientes pobres y amigos, y si aún le quedaba algo, se lo daba a los pobres.


Lu Xiangjun era un buen flautista. Cada vez que cruzaba por un bonito lugar con una vista pintoresca del lago, remaba en su bote hasta el otro lado y anclaba para tocar su flauta.

Una noche, a mediados de la primavera, bajo la luna, Lu Xiangjun remó hasta Jun Hill para relajarse y tomar unos tragos. Al terminar cada copa, tocaba su flauta. Repentinamente vio un bote de pesca que se aproximaba entre la neblina. Cuando el bote estuvo más cerca, vio un anciano, con cabellos blancos y frondosas cejas, remando en el bote. El aura del anciano parecía fuera de lo común.

Lu dejo su flauta y se levantó para darle la bienvenida. El anciano ató su bote junto con al de Lu y subió a bordo. Tras los saludos convencionales, el anciano dijo: “He escuchado tu flauta fuerte y claramente. Pienso que tu música es extraordinaria, y entonces he venido para conocerte”.

Sorprendido, Lu Xiangjun no dijo nada. Tras compartir unos tragos, el anciano dijo: “Cuando era chico, aprendí a tocar la flauta. ¿Puedo enseñarte como lo hago?”

Lu Xiangjun estaba ansioso por aprender, entonces se acomodó para prestar atención al anciano y le contestó: “Me gustaría ser tu último alumno”.

El anciano tomó tres flautas de sus mangas. La más grande requería de los dos brazos para sostenerla. La segunda era del tamaño usual, y la tercera era tan pequeña como un pincel. Lu Xiangjun ofreció sus respetos al anciano y le pidió que tocase.

El anciano dijo: “no puedo tocar la flauta más grande. Tampoco puedo tocar la segunda. Puedo tocar la más pequeña para ti, pero no estoy seguro de poder terminar una canción”.

Lu Xiangjun contestó: “Me gustaría saber más acerca de las dos flautas que no puede tocar”.

El anciano dijo: “La más grande solía estar en el cielo donde era tocada por los dioses y diosas. Si la tocara en el mundo humano, los humanos y la tierra desaparecerían. El sol y la luna perderían su luz y los cinco planetas – Venus, Júpiter, Mercurio, Marte, y Saturno – se desviarían. Las montañas colapsarían. Sin mencionar siquiera las otras calamidades que ocurrirían.

La segunda es para las deidades en las cuevas en Penglai, en las Islas Yegu, y en las Montañas Inmortales, así como para la reina Madre Wang en la Montañas Kulun. Si toco esta flauta en el mundo humano, piedras y arena volarán por los cielos y las aves voladoras caerán al suelo. Las cabezas de los animales se quebrarán, sus órganos internos serán perturbados y todas las vidas jóvenes morirán colapsadas. Los seres humanos no tendrán ninguna oportunidad. No quiero ni siquiera mencionar los otros efectos.

Toco la más pequeña para entretener a mis amigos. Todo y todos los seres humanos en el mundo pueden escucharla, pero tan pronto la toque, se sentirán conmocionados. Por esto, no estoy seguro si puedo terminar una simple canción”.


Tras esas palabras, extrajo la tercera flauta y tocó tres notas. Repentinamente hubo un ventarrón en el lago que levantó violentas olas, hasta sacó a los peces y tortugas del agua. Lu Xiangjun y sus sirvientes estaban asustados. Después de cinco o seis notas, los pájaros y los animales en Jun Hill gritaban y aullaban, y la luna menguó. Los botes en el lago se ladearon tanto que las personas que estaban en ellos tuvieron pánico.

El anciano inmediatamente dejó de tocar. Después de varias copas más de licor, recitó un poema:

El anciano del lago lee los libros de Huang Di y Laoz.
Sentado en el verde pasto, él sostiene glicina en sus manos.
En primavera, nadie sabe cuan profundo es el lago.
Cuando el sol se pone, nadie recuerda la carretera Baling.

El anciano tomó unos tragos más y le dijo a Lu Xiangjun: “El próximo otoño, me encontraré contigo aquí nuevamente”. Luego remó lejos y desapareció del lago.

El siguiente otoño, Lu Xiangjun llegó temprano para esperar al anciano al pie del Jun Hill, pero nunca apareció.

Esta críptica historia pertenece a una colección de relatos tradicionales de la antigua China.

Saludos,


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