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sábado, 24 de octubre de 2009

Prueba de admisión de la JORCAM

Han salido las bases para la convocatoria 2009 de admisión a la Joven Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid.

El plazo de entrega de solicitudes es hasta el 27 de Noviembre. En el título tenéis el enlace a la página web desde donde podéis descargaros toso los detalles en formato postcript (PDF). Las solicitudes las puedes llever en mano a la sede de la Jorcam, en el km 12,800 de la Autovia de Colmenar o mandarlas por correo electrónico

En resumen,
Las audiciones serán del 1 al 31 de Diciembre.
Los aspirantes deben haber nacido entre el 1-1-84 y el 31-12-95 y ser residentes en la Comunidad de Madrid.
Para flauta hay dos obra a escoger:

  • Concierto en Sol Mayor de WA Mozart (Primer movimiento y la cadencia)
  • Fantasia op. 79 de G. Fauré
Ninguna sorpresa, vamos.

También habrá que interpretar unos fragmentos del repertorio orquestal que se entregarán en el momento de hacer la inscripción.
La plantilla de flautas de la Jorcam es de seis.

Dos de las flautas de la Jorcam
A los que os presentéis, mucha suerte.

Saludos,




La oasión de escuchar un barroco no muy habitual

En el Blog de "Radio me la sudas", del que ya hemos hablado han colgado hoy el Concierto en La Mayor para flauta, de Johan Joachim Agrell (1701-1765), que como podéis imaginar por las fechas, pertenece al barroco alemán. De hecho él era sueco de nacimiento. Ésta el la imagen suya que hay en el Wikicommons,



En el título tenéis el enlace a la entrada del blog.
Como es habitual en dicho blog, no disponemos del nombre flautista ni de sus acompañantes.
Una ocasión, no obstante, de escuchar un barroco no muy habitual.
Saludos,

Vaya escalera

En Madrid hay una campaña para que los usuarios de metro no vayan en ascensor o escalera mecánica y hagan ejercicio subiendo y bajando escaleras.
Bueno, parece que la idea no es nueva, pero éstos lo han hecho un poco más divertido.


Disfrutadlo. Saludos,

La boca del flautista

Uno)

Sopla un concierto mínimo
donde la voz del agua más profunda
se mezcla con el semen culebreante.
La mano que extiende su tibia condición
queda presa en un cepo viviente. Un ala hinchada
junto al costado izquierdo de la noche
bate feroz contra los vientos bárbaros
que buscan en virtuales remolinos
la fuente del placer, el filtro de ternura
como la lengua lúbrica de un ciervo
hundido en el muelle cendal de una corriente.

Y desde el doble labio que sopla y se acomoda
a las piedras del ser
suspiran los inmensos animales prehistóricos
y la pasión sangrante del helecho
se adhiere a la humedad como el hilo de piel
al trazo de saliva.

Luego, en largo, espasmódico quejido,
los dientes del amor se precipitan
unos contra otros hacia donde confluyen
agonías en cruz que murmuran adentro.
Luego el vientre, amoral, luego el espacio absorto
ante la súbita entrega de los labios
con que el flautista exprime su dulce humanidad.

Entonces, poco importa la muerte que se agazapa afuera,
ni el clima que se extiende
por un puente de espinas a la sangre. Porque, egoístamente,
la música se ha vuelto una apretada fruta
y acaba enmudeciendo
sobre la boca erecta del flautista
que da a la boca amante su versión del milagro.

(Dos)

La boca del flautista da a la flauta
carácter de criatura o de alimento.
Sus labios cobran, sobre el instrumento,
los misterios y el orden de la pauta.

La O se cierra, oprime la boquilla
y el seno de la música. Una cabra
danza en el atrio que la sombra labra
bajo un techo de flores amarillas.

Nadie podría pensar que ese sonido
encantador de ratas y serpientes
más que sonido musical es diente
que se hunde en el pecho del olvido.

La cabra gira. Y el león se ahoga,
grita que no, y se ahoga torpemente,
con todo su poder, enfurecido,
colgado de un extremo de la soga.

Luego, la boca calla su armonía:
ese despliegue de ascuas siderales
que despertó a los dioses tutelares
y puso un templo para la herejía.

Vuelve el silencio. El hombre que tocaba
dice que se acabó (todo se acaba,
todo se trueca en cuerpo fugitivo
que el tiempo roe y que la muerte lava).

En la flauta o la boca hay algo esquivo:
silencio y rictus, falta de palabras
donde antes hubo un león y una cabra
pendientes de la música y su fuego.

El flautista se fue. Terminó el juego.

Alberto Serret (1947-2000)

Alberto Serret fue un poeta cubano que residia en Ecuador. Murió a los 53 años inesperadamente de un ataque al corazón.
Tremenda la evocación de este poema. Saludos,

viernes, 23 de octubre de 2009

Philippe Pierlot

Como amenacé la semana pasada, vamos a ir completando los perfiles de los que están en la foto del post anterior.

La semana pasada ya entramos a Debost, hoy le toca el turno al flauta solista de la Orquesta Nacional de Francia (Allons enfants de la patrie...), del cual nos faltan muchos datos para nuestro pesar, el señor


Philippe Pierlot


Nace en Paris. Su padre, Pierre Pierlot fur uno de los mejores oboístas que ha dado Francia, falleció hace dos años.

Empieza a estudiar flauta a los 12 años como el último de los alumnos de Jean Pierre Rampal. Rampal y Alain Marion fueron sus profesores y cinco años más tarde logró su admisión en el Conservatoire Superieur de Musique da Paris, donde logró dos Premier Prix en flauta y música de cámara. Poco después consiguió ganar el Concurso Internacional de Barcelona. También recibe clases de Joseph Rampal, padre de Jean Pierre.

En 1976 consigue el puesto de flauta principal de la Orchestre National de France. En ella ha sido dirigido por los mejores directores. Al tiempo inicia una carrera como solista y músico de cámara, mostrando su trabajo en lso principales festivales franceses: Evian, Colmar, Menton, Strasbourg, Midem Classique, La Chaise-Dieu, Concerts du Dimanche Matin, Flâneries de Reims, etc.


Toca habitualmente con Mareille Nordmann, Maurice André, Paul Meyer, Vladimir Spivakov, Olivier Charlier, Jean-Pierre Wallez, Patrice Fontanarosa, Henri Demarquette, etc… En el pasado fueron sus compañeros musicales interpretes de la talla de Jean-Pierre Rampal, Lily Laskine, Pierre Pierlo, Robert Veyron-Lacroix, etc…

Es componente del Trio Turner (con viola y arpa) desde 1995 con otros dos miembros de la ONF.


Dentro de su carrera como intérprete ha dado conciertos de forma regular en Alemania, Italia, Suiza, Reino Unido, Irlanda, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, España, Noruega, Polonia, Corea y Japón.

Ha sido invitado como solista en muchas orquestas, como : Orchestre National de France, Les Solistes de Moscou, Franz List en Budapest, Orchestre des Concerts Lamoureux, Ensemble Orchestral de Paris, Orchestre Nationale de Chambre de Toulouse, Orchestre Philarmonique de Nice, Orchestre Jean-François Paillard, Orchestre de Heilbronn, The Stavengers Symphony Orchestra, Frisk Orkest (Holanda), Orquesta de San Sebastián ???, Orquesta Sinfónica de Krakovia, etc

De repertorio muy ecléctico, le podemos oir igualmente interpretando el barroco italiano de Antonio Vivaldi o el más puro contemporáneo de la compositora Sofia Gubaidulina o Edgar Varèse, Francis Poulenc o Claude Bolling.

Tiene en el mercado más de 15 grabaciones como solista con orquesta o como música de cámara con los sellos Erato, BMG, Arion, MAguelone, REM, Naxos, etc,

Ha sido jurado en multitud de concursos internacionales, como el prestigioso Concours International Jean-Pierre Rampal del que asume la presidencia en 2005

Es profesor desde hace más de veinte años en el Conservatoire Nacional de Région de Rueil-Malmaison ( en el área metropolitana de Paris, junto a Nanterre (Oeste de Paris))

Tambien es profesor asiduo de clases magistrales a lo largo de todo el planeta; en España, Italia, Bélgica, Luxemburgo, Grecia, Argentina, Corea y Japón, donde va muy a menudo.

Es director en una colección de las Ediciones Billaudot encargada de publicar obras pedagógicas de escritores y compositores como Edison Denisov, Thierry Pecou, etc así como partituras de distintas épocas que completan el repertorio de flauta.

Saludos,

Lo prometido es deuda


Ahí va la alineación. De Izquierda a Derecha:

  • Michel Debost
  • Philippe Pierlot
  • Patrick Gallois
  • Jean Pierre Rampal
  • Shigenori Kudo
  • Claudi Arimany
  • John Steele Ritter ( pianista)
  • Andras Adorjan
  • Maxence Larrieu
Saludos,

Asunto de dos: Concierto de todos

Fémina Clásica 2009 ofrece el concierto cuyo nombre da título a la entrada.
El festival Femina lleva ya unos cuántos años en funcionamiento (9) , pero su vertiente Clásica se lleva a término por segunda vez.

Simplemente podríamos incluirlo porque nos parece una iniciativa estupenda, pero además coincide que en el concierto que se va a celebrar intervienen dos flautistas que conviene resaltat.
Pero vamos por partes, el concierto se integra dentro del Día Internacional Contra la Violencia de Género. Se celebrará el próximo 28 de Octubre a las 20h00 en el Centro Cultural Nicolás Salmerón de Madrid (Calle Mantuano 51, esq. Pradillo)
Las composiciones son todas de compositoras españolas y, algunas de ellas, son estrenos absolutos.
Vamos con las que nos competen



Iluminada Pérez Frutos

Como podéis ver l@s flautistas son de prestigio. Para más información sobre las compositoras arriba indicadas en sus nombre hay enlaces a blogs que dan su perfil.
También se interpretarán obras de las compositoras Mª Dolores Malumbres, Sofía Martínez, Cruz López y Anna Bofill.

Saludos,

jueves, 22 de octubre de 2009

Cada cosa en su sitio

Éste es un cuento del danés Hans Christian Andersen (1805-1875). No es el de la Sirenita, ni el del Soldadito de Plomo, ni siquiera el de la Reina de las Nieves o el Patito Feo, o cualquiera de sus cuentos que ya forman parte del imaginario occidental, sino uno no muy conocido en el que la flauta tiene su papel.
El enlace del título os lleva a una fantástica página en la que están todos sus cuentos en 9 idiomas distintos. De allí he sacado esta traducción. No es la mejor ni de lejos, pero se entiende. Sin imágenes que ya es muy largo. Que lo disfrutéis,


Cada cosa en su sitio

Hace de esto más de cien años.
Detrás del bosque, a orillas de un gran lago, se levantaba un viejo palacio, rodeado por un profundo foso en el que crecían cañaverales, juncales y carrizos. Junto al puente, en la puerta principal, habla un viejo sauce, cuyas ramas se inclinaban sobre las cañas.
Desde el valle llegaban sones de cuernos y trotes de caballos; por eso la zagala se daba prisa en sacar los gansos del puente antes de que llegase la partida de cazadores. Venía ésta a todo galope, y la muchacha hubo de subirse de un brinco a una de las altas piedras que sobresalían junto al puente, para no ser atropellada. Era casi una niña, delgada y flacucha, pero en su rostro brillaban dos ojos maravillosamente límpidos. Mas el noble caballero no reparó en ellos; a pleno galope, blandiendo el látigo, por puro capricho dio con él en el pecho de la pastora, con tanta fuerza que la derribó.
- ¡Cada cosa en su sitio! -exclamó-. ¡El tuyo es el estercolero! -y soltó una carcajada, pues el chiste le pareció gracioso, y los demás le hicieron coro. Todo el grupo de cazadores prorrumpió en un estruendoso griterío, al que se sumaron los ladridos de los perros. Era lo que dice la canción:
«¡Borrachas llegan las ricas aves!».
Dios sabe lo rico que era.
La pobre muchacha, al caer, se agarró a una de las ramas colgantes del sauce, y gracias a ella pudo quedar suspendida sobre el barrizal. En cuanto los señores y la jauría hubieron desaparecido por la puerta, ella trató de salir de su atolladero, pero la rama se quebró, y la muchachita cayó en medio del cañaveral, sintiendo en el mismo momento que la sujetaba una mano robusta. Era un buhonero, que, habiendo presenciado toda la escena desde alguna distancia, corrió en su auxilio.
- ¡Cada cosa en su sitio! -dijo, remedando al noble en tono de burla y poniendo a la muchacha en un lugar seco. Luego intentó volver a adherir la rama quebrada al árbol; pero eso de «cada cosa en su sitio» no siempre tiene aplicación, y así la clavó en la tierra reblandecida -. Crece si puedes; crece hasta convertirte en una buena flauta para la gente del castillo -. Con ello quería augurar al noble y los suyos un bien merecido castigo. Subió después al palacio, aunque no pasó al salón de fiestas; no era bastante distinguido para ello. Sólo le permitieron entrar en la habitación de la servidumbre, donde fueron examinadas sus mercancías y discutidos los precios. Pero del salón donde se celebraba el banquete llegaba el griterío y alboroto de lo que querían ser canciones; no sabían hacerlo mejor. Resonaban las carcajadas y los ladridos de los perros. Se comía y bebía con el mayor desenfreno. El vino y la cerveza espumeaban en copas y jarros, y los canes favoritos participaban en el festín; los señoritos los besaban después de secarles el hocico con las largas orejas colgantes. El buhonero fue al fin introducido en el salón, con sus mercancías; sólo querían divertirse con él. El vino se les había subido a la cabeza, expulsando de ella a la razón. Le sirvieron cerveza en un calcetín para que bebiese con ellos, ¡pero deprisa! Una ocurrencia por demás graciosa, como se ve. Rebaños enteros de ganado, cortijos con sus campesinos fueron jugados y perdidos a una sola carta.
- ¡Cada cosa en su sitio! -dijo el buhonero cuando hubo podido escapar sano y salvo de aquella Sodoma y Gomorra, como él la llamó-. Mi sitio es el camino, bajo el cielo, y no allá arriba -. Y desde el vallado se despidió de la zagala con un gesto de la mano.
Pasaron días y semanas, y aquella rama quebrada de sauce que el buhonero plantara junto al foso, seguía verde y lozana; incluso salían de ella nuevos vástagos. La doncella vio que había echado raíces, lo cual le produjo gran contento, pues le parecía que era su propio árbol.
Y así fue prosperando el joven sauce, mientras en la propiedad todo decaía y marchaba del revés, a fuerza de francachelas y de juego: dos ruedas muy poco apropiadas para hacer avanzar el carro.
No habían transcurrido aún seis años, cuando el noble hubo de abandonar su propiedad convertido en pordiosero, sin más haber que un saco y un bastón. La compró un rico buhonero, el mismo que un día fuera objeto de las burlas de sus antiguos propietarios, cuando le sirvieron cerveza en un calcetín. Pero la honradez y la laboriosidad llaman a los vientos favorables, y ahora el comerciante era dueño de la noble mansión. Desde aquel momento quedaron desterrados de ella los naipes. - ¡Mala cosa! -decía el nuevo dueño-. Viene de que el diablo, después que hubo leído la Biblia, quiso fabricar una caricatura de ella e ideo el juego de cartas.
El nuevo señor contrajo matrimonio - ¿con quién dirías? - Pues con la zagala, que se había conservado honesta, piadosa y buena. Y en sus nuevos vestidos aparecía tan pulcra y distinguida como si hubiese nacido en noble cuna. ¿Cómo ocurrió la cosa? Bueno, para nuestros tiempos tan ajetreados sería ésta una historia demasiado larga, pero el caso es que sucedió; y ahora viene lo más importante.
En la antigua propiedad todo marchaba a las mil maravillas; la madre cuidaba del gobierno doméstico, y el padre, de las faenas agrícolas. Llovían sobre ellos las bendiciones; la prosperidad llama a la prosperidad. La vieja casa señorial fue reparada y embellecida; se limpiaron los fosos y se plantaron en ellos árboles frutales; la casa era cómoda, acogedora, y el suelo, brillante y limpísimo. En las veladas de invierno, el ama y sus criadas hilaban lana y lino en el gran salón, y los domingos se leía la Biblia en alta voz, encargándose de ello el Consejero comercial, pues a esta dignidad había sido elevado el ex-buhonero en los últimos años de su vida. Crecían los hijos - pues habían venido hijos -, y todos recibían buena instrucción, aunque no todos eran inteligentes en el mismo grado, como suele suceder en las familias.
La rama de sauce se había convertido en un árbol exuberante, y crecía en plena libertad, sin ser podado. - ¡Es nuestro árbol familiar! -decía el anciano matrimonio, y no se cansaban de recomendar a sus hijos, incluso a los más ligeros de cascos, que lo honrasen y respetasen siempre.
Y ahora dejamos transcurrir cien años.
Estamos en los tiempos presentes. El lago se había transformado en un cenagal, y de la antigua mansión nobiliaria apenas quedaba vestigio: una larga charca, con unas ruinas de piedra en uno de sus bordes, era cuanto subsistía del profundo foso, en el que se levantaba un espléndido árbol centenario de ramas colgantes: era el árbol familiar. Allí seguía, mostrando lo hermoso que puede ser un sauce cuando se lo deja crecer en libertad. Cierto que tenía hendido el tronco desde la raíz hasta la copa, y que la tempestad lo había torcido un poco; pero vivía, y de todas sus grietas y desgarraduras, en las que el viento y la intemperie habían depositado tierra fecunda, brotaban flores y hierbas; principalmente en lo alto, allí donde se separaban las grandes ramas, se había formado una especie de jardincito colgante de frambuesas y otras plantas, que suministran alimento a los pajarillos; hasta un gracioso acerolo había echado allí raíces y se levantaba, esbelto y distinguido, en medio del viejo sauce, que se miraba en las aguas negras cada vez que el viento barría las lentejas acuáticas y las arrinconaba en un ángulo de la charca. Un estrecho sendero pasaba a través de los campos señoriales, como un trazo hecho en una superficie sólida.
En la cima de la colina lindante con el bosque, desde la cual se dominaba un soberbio panorama, se alzaba el nuevo palacio, inmenso y suntuoso, con cristales tan transparentes, que habríase dicho que no los había. La gran escalinata frente a la puerta principal parecía una galería de follaje, un tejido de rosas y plantas de amplias hojas. El césped era tan limpio y verde como si cada mañana y cada tarde alguien se entretuviera en quitar hasta la más ínfima brizna de hierba seca. En el interior del palacio, valiosos cuadros colgaban de las paredes, y había sillas y divanes tapizados de terciopelo y seda, que parecían capaces de moverse por sus propios pies; mesas con tablero de blanco mármol y libros encuadernados en tafilete con cantos de oro... Era gente muy rica la que allí residía, gente noble: eran barones.
Reinaba allí un gran orden, y todo estaba en relación con lo demás. «Cada cosa en su sitio», decían los dueños, y por eso los cuadros que antaño habrían adornado las paredes de la vieja casa, colgaban ahora en las habitaciones del servicio. Eran trastos viejos, en particular aquellos dos antiguos retratos, uno de los cuales representaba un hombre en casaca rosa y con enorme peluca, y el otro, una dama de cabello empolvado y alto peinado, que sostenía una rosa en la mano, rodeados uno y otro de una gran guirnalda de ramas de sauce. Los dos cuadros presentaban numerosos agujeros, producidos por los baronesitos, que los habían tomado por blanco de sus flechas. Eran el Consejero comercial y la señora Consejera, los fundadores del linaje.
- Sin embargo, no pertenecen del todo a nuestra familia -dijo uno de los baronesitos-. Él había sido buhonero, y ella, pastora. No eran como papá y mamá.
Aquellos retratos eran trastos viejos, y «¡cada cosa en su sitio!», se decía; por eso el bisabuelo y la bisabuela habían ido a parar al cuarto de la servidumbre.
El hijo del párroco estaba de preceptor en el palacio. Un día salió con los señoritos y la mayor de las hermanas, que acababa de recibir su confirmación. Iban por el sendero que conducía al viejo sauce, y por el camino la jovencita hizo un ramo de flores silvestres. «Cada cosa en su sitio», y de sus manos salió una obra artística de rara belleza. Mientras disponía el ramo, escuchaba atentamente cuanto decían los otros, y sentía un gran placer oyendo al hijo del párroco hablar de las fuerzas de la Naturaleza y de la vida de grandes hombres y mujeres. Era una muchacha de alma sana y elevada, de nobles sentimientos, y dotada de un corazón capaz de recoger amorosamente cuanto de bueno había creado Dios.
Se detuvieron junto al viejo sauce. El menor de los niños pidió que le fabricasen una flauta, como las había tenido ya de otros sauces, y el preceptor rompió una rama del árbol.
- ¡Oh, no lo hagáis! -dijo la baronesita; pero ya era tarde- ¡Es nuestro viejo árbol famoso! Lo quiero mucho. En casa se me ríen por eso, pero me da lo mismo. Hay una leyenda acerca de ese árbol...
Y contó cuanto había oído del sauce, del viejo castillo, de la zagala y el buhonero, que se habían conocido en aquel lugar y eran los fundadores de la noble familia de la baronesita.
- No quisieron ser elevados a la nobleza; eran probos e íntegros -dijo-. Tenían por lema: «Cada cosa en su sitio», y temían sentirse fuera de su sitio si se dejaban ennoblecer por dinero. Su hijo, mi abuelo, fue el primer barón; tengo entendido que fue un hombre sabio, de gran prestigio y muy querido de príncipes y princesas, que lo invitaban a todas sus fiestas. A él va la admiración de mi familia, pero yo no sé por qué los viejos bisabuelos me inspiran más simpatía. ¡Qué vida tan recogida y patriarcal debió de llevarse en el viejo palacio, donde el ama hilaba en compañía de sus criadas, y el anciano señor leía la Biblia en voz alta!
- Fueron gente sensata y de gran corazón -asintió el hijo del párroco; y de pronto se encontraron enzarzados en una conversación sobre la nobleza y la burguesía, y casi parecía que el preceptor no formaba parte de esta última clase, tal era el calor con qué encomiaba a la primera.
- Es una suerte pertenecer a una familia que se ha distinguido, y, por ello, llevar un impulso en la sangre, un anhelo de avanzar en todo lo bueno. Es magnífico llevar un apellido que abra el acceso a las familias más encumbradas. Nobleza es palabra que se define a sí misma, es la moneda de oro que lleva su valor en su cuño. El espíritu de la época afirma, y muchos escritores están de acuerdo con él, naturalmente, que todo lo que es noble ha de ser malo y disparatado, mientras en los pobres todo es brillante, tanto más cuanto más se baja en la escala social. Pero yo no comparto este criterio, que es completamente erróneo y disparatado. En las clases superiores encontramos muchos rasgos de conmovedora grandeza; mi padre me contó uno, al que yo podría añadir otros muchos. Un día se encontraba de visita en una casa distinguida de la ciudad, en la que según tengo entendido, mi abuela había criado a la señora. Estaba mi madre en la habitación, al lado del noble y anciano señor, cuando éste se dio cuenta de una mujer de avanzada edad que caminaba penosamente por el patio apoyada en dos muletas. Todos los domingos venía a recoger unas monedas. «Es la pobre vieja -dijo el señor-. ¡Le cuesta tanto andar!». Y antes de que mi madre pudiera adivinar su intención, había cruzado el umbral y corría escaleras abajo, él, Su Excelencia en persona, al encuentro de la mendiga, para ahorrarle el costoso esfuerzo de subir a recoger su limosna. Es sólo un pequeño rasgo, pero, como el óbolo de la viuda, resuena en lo más hondo del corazón y manifiesta la bondad de la naturaleza humana; y éste es el rasgo que debe destacar el poeta, y más que nunca en nuestro tiempo, pues reconforta y contribuye a suavizar diferencias y a reconciliar a la gente. Pero cuando una persona, por ser de sangre noble y poseer un árbol genealógico como los caballos árabes, se levanta como éstos sobre sus patas traseras y relincha en las calles y dice en su casa: «¡Aquí ha estado gente de la calle!», porque ha entrado alguien que no es de la nobleza, entonces la nobleza ha degenerado, ha descendido a la condición de una máscara como aquélla de Tespis; todo el mundo se burla del individuo, y la sátira se ensaña con él.
Tal fue el discurso del hijo del párroco, un poco largo, y entretanto había quedado tallada la flauta.
Había recepción en el palacio. Asistían muchos invitados de los alrededores y de la capital, y damas vestidas con mayor o menor gusto. El gran salón pululaba de visitantes. Reunidos en un grupo veíase a los clérigos de la comarca, retirados respetuosamente en un ángulo de la estancia, como si se preparasen para un entierro, cuando en realidad aquello era una fiesta, sólo que aún no había empezado de verdad.
Había de darse un gran concierto; para ello, el baronesito había traído su flauta de sauce, pero todos sus intentos y los de su padre por arrancar una nota al instrumento habían sido vanos, y, así, lo habían arrinconado por inútil.
Se oyó música y canto de la clase que más divierte a los ejecutantes, aunque, por lo demás, muy agradable.
- ¿También usted es un virtuoso? -preguntó un caballero, un auténtico hijo de familia-. Toca la flauta y se la fabrica usted mismo. Es el genio que todo lo domina, y a quien corresponde el lugar de honor. ¡Dios nos guarde! Yo marcho al compás de la época, y esto es lo que procede. ¿Verdad que va a deleitarnos con su pequeño instrumento? -. Y alargando al hijo del párroco la flauta tallada del sauce de la charca, con voz clara y sonora anunció a la concurrencia que el preceptor de la casa los obsequiaría con un solo de flauta,
Fácil es comprender que se proponían burlarse de él, por lo que el joven se resistía, a pesar de ser un buen flautista. Pero tanto insistieron y lo importunaron, que, cogiendo el instrumento, se lo llevó a sus labios.
Era una flauta maravillosa. Salió de ella una nota prolongada, como el silbido de una locomotora, y más fuerte aún, que resonó por toda la finca, y, más allá del parque y el bosque, por todo el país, en una extensión de millas y millas; y al mismo tiempo se levantó un viento tempestuoso, que bramó: «¡Cada cosa en su sitio!».
Y ya tenéis a papá volando, como llevado por el viento, hasta la casa del pastor, y a éste volando al palacio, aunque no al salón, pues en él no podía entrar, pero sí en el cuarto de los criados, donde quedó en medio de toda la servidumbre; y aquellos orgullosos lacayos, en librea y medias de seda quedaron como paralizados de espanto, al ver a un individuo de tan humilde categoría sentado a la mesa entre ellos.
En el salón, la baronesita fue trasladada a la cabecera de la mesa, el puesto principal, y a su lado vino a parar el hijo del párroco, como si fueran una pareja de novios. Un anciano conde de la más rancia nobleza del país permaneció donde estaba, en su lugar de honor, pues la flauta era justa, como se debe ser. El caballero chistoso, aquel hijo de familia que había provocado la catástrofe, voló de cabeza al gallinero, y no fue él solo.
El son de la flauta se oía a varias leguas a la redonda, y en todas partes ocurrían cosas extrañas. Una rica familia de comerciantes, que usaba carroza de cuatro caballos, se vio arrojada del carruaje; ni siquiera le dejaron un puesto detrás. Dos campesinos acaudalados, que en nuestro tiempo habían adquirido muchos bienes además de sus campos propios, fueron a dar con sus huesos en un barrizal. ¡Era una flauta peligrosa! Afortunadamente, reventó a la primera nota, y suerte hubo de ello. Entonces volvió al bolsillo. ¡Cada cosa en su sitio!
Al día siguiente no se hablaba ya de lo sucedido; de ahí viene la expresión: «Guardarse la flauta». Todo volvió a quedar como antes, excepto que los dos viejos retratos, el del buhonero y el de la pastora, fueron colgados en el gran salón, al que habían sido llevados por la ventolera; y como un entendido en cosas de arte afirmara que se trataba realmente de obras maestras, quedaron definitivamente en el puesto de honor. Antes se ignoraba su mérito, ¿cómo iba a saberse?
Pero desde aquel día presidieron el salón: «Cada cosa en su sitio», y ahí lo tenéis. Larga es la eternidad, más larga que esta historia.

Saludos,

Orquesta de flautas en Islandia

Con este post iniciamos una serie de vídeos sin mayor pretensión que mostrar lo que se está haciendo en otras partes del mundo con conjuntos de flauta. Si más pretensiones.

En este primer vídeo un estreno de un italiano en Islandia.
On stage: The Icelandic Flute Ensemble, en la capital islandesa. Abril 2009


Saludos,

A jugar


Un post cortito. El enlace en título.
Cuatro juegos en una página americana, la que la Orquesta Sinfónica de Dallas (DSO) dedica a los niños.

Lo cierto es que toda la web es muy graciosa, pero los juegos a mí me han parecido divertidos.
En inglés, eso sí.



En la pestaña "listen" también hay unos buenos extractos de obras para un buen puñado de compositores, agrupados por períodos.

Saludos,

Curso de flauta en el Turina de Madrid

Los próximos 13,14,y 15 de Noviembre hay un curso organizado por la AFE, en el conservatorio Joaquín Turina de Madrid.

Esta entrada va dedicada al curso y especialmente al flautista que lo va a impartir.

El curso va dirigido a profesionales, profesores, titulados, alumnos de Superior y de Medio que demuestren un nivel suficiente.

Este curso que anunciamos es la primera parte de dos. La segunda está prevista para el 30 y 31 de Enero 2010.

El precio por cada parte es de 160 € con un 10% de descuento para asociados.

Las plazas de oyente costarán 20 € y serán gratuitas para los asociados.

Los datos completos del curso los tenéis en la página de la AFE, en el título.

El curso viene impartido por el flautista sardo al que dedicamos esta entrada.

Riccardo Ghiani


Nace en 1961 en la isla de Cerdeña, en Cagliari. Empieza sus estudios en el conservatorio local con Salvatore Saddi, graduándose Cum Laude en 1984.

Continua sus estudios en el Conservatorio Hector Berlioz de Paris con Raymond Guiot, donde consigue en 1986 el “premier prix de la ville de Paris”.

Se traslada por fin a Ginebra para estudiar con Maxence Larrieu en el Conservatorio de dicha ciudad, obteniendo en 1988 el “ Premier Prix de Virtuosité 1988, premier nommé”.

Complementariamente también ha recibido clases de Alain Marion y Robert Dick en flauta y Bruno Canino y Maurice Bourgue en música de cámara..

Es flauta principal de la Orquesta de la Fundación Teatro Lírico de Cagliari, en Cerdeña.. Éste mismo puesto lo ha ocupado como invitado también en las siguientes orquestas, ORT Orquesta de la Toscana (Florencia); Orquesta Sinfónica de San Remo; Ensemble Instrumental de l'Ile de France (Paris); Pomeriggi Musicali en Milan; La Orquesta Sinfónica de Sicilia (Palermo) y la Orquesta del Teatro Nazionale dell’Opera, Rome.

Como flauta de la orquesta de Cagliari ha tenido la ocasión de trabajar bajo la batuta de directores como Gérard Korsten, Lorin Maazel, Carlo Maria Giulini, Pinchas Steinberg, Cristopher Hogwood, Roberto Abbado, Guennadi Rozhdestvensky, Raphael Frühbeck de Burgos, Emmanuel Krivine, Georges Pretre, Ivan Fischer, George Benjamin, Frans Bruggen, Ton Koopman, Trevor Pinnock, Peter Schreier, Luciano Berio, Serge Baudo etc.

Aquí le tenéis en un vídeo con la agrupación de cámara de la orquesta y una versión de una Cantata de Bach

Ha formado parte del Ensemble Spaziomusica de Cagliari especializado en al diffusion de la música contemporánea y programadora del Festival Sardo de Música Contemporánea.

Forma parte del “Trío Esterhazy” con arpa y viola.

Aquí le tenéis en dos vídeos con el trío en Mi menor de CPE Bach par dos flautas y bajo contínuo.

En el campo de la docencia, Ghiani ha sido profesor de los Conservatori de Cagliari, Sassari, Reggio Calabria e Palermo.

Entre 1996 y 2001 fue profesor asistente con Aurèle Nicolet en la Academia de Música de Chigiana (en la Tosacana, Siena).

Del 2001 al 2006 ha sido profesor, junto a Aurèle Nicolet, en la Academia de verano de Hvar (Croacia).

Este año ha sido profesor en el I Curso Internacional para Flautistas de la FOSC en Vracov (República Checa).

Actualemente es profesor de perfeccionamiento de la flauta en la Scuola Civica en Cagliari.

Ha sido invitado a ser jurado en varias competiciones italianas e internacionales.



Es vicepresidente de la Academia italiana del Flauto (Roma) y colabora en las publicaciones de las revistas de flauta Syrinx y Fiati.

La flauta con la que toca es una Brannen Cooper.

Como despedida otro vídeo del mismo concierto de antes con una versión para dos flautas de un fragmento de la ópera de Mozart Die Zauberflöte,

Saludos,


Más allá de las partituras

La notación musical occidental ha sido fruto de muchas críticas, prácticamente desde su misma creación. Las críticas se recrudecieron con la incorporación de los músicos naturalistas, Janacek, Ravel, Bartok, ... que buscaban nuevos recursos expresivos en el folklore popular, e intentaban trasponer en papel los sones populares, con los problemas de ajustar los compases, acentos, etc.
Hoy en día las formas de plasmar en el papel las intenciones del compositor, adquieren en ocasiones matices realmente exóticos; bien despreciando completamente la notación clásica o bien usándola de plataforma para un lenguaje completamente nuevo.
El enlace del título os llevará a una página japonesa en la que hay recogidas algunas partituras muy curiosas. Por ejemplo, ésta de Toru takemitsu,




o esta otra de John Cage (también está 4'33", que ya pusimos en otro post),



incluso una de la viuda de Lennon, Yoko Ono, cuando pertenecía a la vanguardia de la música americana de los 60s




o de un navideño Stockhausen,



y así hasta completar una pequeña colección. No hay muchas, pero las que hay se salen.


Saludos,

miércoles, 21 de octubre de 2009

Pífano de caña

Hacía ya tiempo que no os proponíamos manualidades.
Hoy toca. LA propuesta es hacer un flautín de caña, como indica el título.
Luis Ángel Payno es un cántabro apasionado por los instrumentos tradicionales. En su página web,

cuyo enlace está en el título, habla de cómo construirlos. Uno de los candidatos es el que nos ocupa hoy.



Sencillito pero seguro que suena bien. Suerte manitas.


Un post rápido, al menos de escribir.
Saludos,


Arlequín con flauta


Arlequín con flauta- (Acrílico sobre tela-65x54 cm.) 2007 - Jordi Estivill

Jordi Estivill es un pintor y escultor barcelonés nacido en 1959.
Dispone de su propia página web, cuyo enlace está en el título de la entrada, para que tengáis una perspectiva más amplia de su obra y de él mismo.
Saludos,


Melodía

Melodía de la sombra penetra la dureza
de la piel acompañante y ya me pide
un anhelar pasivo que la incline
al borde níveo donde el aire empieza.

Dulce secreto la gaviota o ya se afine
la sombra que extendía la pereza
de la piel, negando que al irse se descuelgue
de la sonrisa en que muere su destreza.

No es melodía ni fuga en la marina
onda rota que recuerda el sueño salpicado
de pluma y pleamar en piel que el aire olvida.

Corvo vidrio en la mano destrenzado.
Frío dardo cayendo más afina
el humo hacia la flauta y olvido deseado.

José Lezama Lima (1910-1976)

José María Andrés Fernando Lezama Lima fue un escritor y poeta cubano.
Su poesía no es fácil, sino bastante hermética y simbólica; pero eso sí, muy hermosa.
Si queréis ampliar información, el artículo de Wikipedia no está mal y tiene buenos enlaces. Aquí.
Aprovecho para hacer un cometnario de perogrullo pero que conviene hacer. Las cursivas y negritas en las poesías son mías, al tratar de realtar los versos que tratan sobre la flauta; no son del autor.

Saludos,

martes, 20 de octubre de 2009

Fondo de Pantalla

El caballero Editor, Francisco Javier López con Mozart

Nikon D70s Obj:300 mm D:5.6 vel 1/60 Flash SB900

Quator pour la fin du temps

El Cuarteto para el fin de los tiempos es la obra que Messiaen compuso en el campo de concentración alemán en Polonia, donde estuvo confinado.
Los instrumentos: clarinete, violín , violoncelo y piano no se eligieron al azar si no que eran los únicos que estaban disponibles en el campo y el piano parece que tenía una afinación terrible y le fallaban varias teclas. La obra se estrenó en el mismo campo de concentración en lo más crudo del invierno de 1941. Unos 400 presos y guardianes fueron su audiencia. Messiaen diría luego que jamás ha tenido un auditorio tan atento y subyugado por sus notas.

La música está inspirada en el libro del Apocalipsis de la Biblia.

Ap 10:1-2, 5-7

" Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.
Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;
........
Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,
y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más,
sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas."
Versión Reyna Valera, revisión 1960

Está dividido en 8 movimientos.
  • Liturgie de Cristal
  • Vocalise, pour l'ange qui annonce la fin du Temps
  • Abîme des oiseaux
  • Intermède
  • Louange à l'eternité de Jesus
  • Danse de la fureur pour les sept trompettes
  • Fouillis d'arc en ciel, pour l'ange qui annonce la fin du Temps
  • Louange à l'immortalité de Jesus
A la vista de todo lo dicho está claro que esta entrada no va de flauta, se me olvidó decirlo al principio.
He sacado esta obra hoy porque he visto en el blog de Alex Ross unos vídeos de creación de una pintura a partir de la obra de Messiaen que me han parecido increíbles. Así que he tirado de memoria, de Internet y he montado esta pequeña entrada como excusa para poner los dos vídeos.
Fan-tás-ti-cos. Colores, texturas....



Los créditos del vídeo ya van en él así que no me repito.
Saludos,