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lunes, 8 de marzo de 2010

De paseo con Chaikowski

Antes de empezar, no tengo ni idea de la forma correcta de escribir los nombres rusos, de manera que hace ya algún tiempo que lo escribo como mejor me parece, probablemente mal, pero si lo escribo así Пётр Ильич Чайковский, seguro que no adelantamos mucho.

El caso es que este fin de semana me ha dado por escuchar música que, a fuerza de oírla, la tenía un poco de lado. Y me he cargado en el Ipod una serie de piezas bastante populares. Entre ellas, la IV sinfonía del ruso del título.

De la obra no voy a hablar, ni del compositor tampoco; si queréis información sobre la Sinfonía en la wikipedia en inglés hay un buen artículo, aquí. Y sobre Chaikowski, en el mismo lugar, pero en este caso la versión castellana no está mal, aquí.

Yo sólo quiero compartir con vosotros los dos últimos movimientos. El Scherzo y el Finale.
Probablemente todos lo conocéis, pero al tratar el Scherzo quiero comentaros lo que me decía mi padrino antes de escucharlo.
El Scherzo es como una gran representación orquestal de la historia del dios Apolo y el dios Pan. De la cordura y el orden encanadas en el arpa de Apolo y de la festividad y locura de la flauta de Pan.
Un movimiento en el que respetando las normas del Scherzo (ABA), tenemos a las cuerdas como una gigantesca arpa tocando todo el tiempo en pizzicato y toda la familia de vientos representando a la danzarina flauta en la parte B. El piccolo destaca poderosamente con su penetrante timbre; y por fin, la coda será la fusión de los dos elementos, cordura y locura, para dar una visión conjunta del ser humano.


El Finale es más que conocido, sobre todo el tema popular en el que está basado y que tiene versiones cantadas prácticamente en todas las lenguas. Chaikowski lo utiliza aquí profusamente hasta interrumpirlo con el tremebundo tema del Destino, obsesión permanente del compositor, que desarrollaría de forma completa en su siguiente sinfonía.


En fin espero que lo disfrutéis. La versión es de lujo. Un maduro Karajan (1984), al frente de la Filarmónica de Viena en la mítica sala del Musikverein. Para mi gusto demasiado rápida, pero para gustos...

Saludos,

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