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miércoles, 24 de marzo de 2010

La zapatera prodigiosa - FGL

Seguimos con Federico García Lorca. Hoy con otra de sus piezas teatrales, La Zapatera prodigiosa de 1930.
La flauta no sólo aparece en el texto sino que Lorca da instrucciones para que sea tocada junto con una guitarra interpretando una polca. Esto ocurre en el primer acto de la obra, en casa del zapatero, con la zapatera vistiendo un traje "verde rabioso", el pelo tirante y adornado con dos grandes rosas.
Os pongo sólo un fragmento.

Inicio del fragmento

ALCALDE (riéndose) Recapacita lo que has dicho que vas a hacer; tú eres capaz de hacerlo, y no seas tonto. Es una lástima que un hombre como tú no tenga el carácter que debías tener. (Por la puerta de la izquierda aparece la Zapatera echándose polvos con una polvera rosa y limpiándose las cejas.)

ZAPATERA Buenas tardes.

ALCALDE Muy buenas. (Al zapatero): Como guapa, es guapísima.

ZAPATERO ¿Usted cree?

ALCALDE Qué rosas tan bien puestas lleva usted en el pelo y, ¡qué bien huelen!

ZAPATERA Muchas que tiene usted en los balcones de su casa.

ALCALDE Efectivamente. ¿Le gustan a usted las flores?

ZAPATERA ¿A mí. . .? ¡Ay, me encantan! Hasta en el tejado pondría yo macetas, en la puerta, por las paredes. Pero a éste ... a ése ... no le gustan. Claro, toda la vida haciendo botas, ¡qué quiere usted! (Se sienta en la ventana.) Y buenas tardes. (Mira la calle y coquetea).

ZAPATERO ¿Lo ve usted?

ALCALDE Un poco ... pero es una mujer guapísima. ¡Qué cintura tan ideal!

ZAPATERO No la conoce usted.

ALCALDE ¡Pscch! (Saliendo majestuosamente): ¡Hasta mañana! Y a ver si se despeja esa cabeza. ¡A descansar, niña! ¡Qué lástima de talle! (Vase mirando a 1a Zapatera.) ¡Porque, vamos! ¡Y hay que ver qué ondas en el pelo! (Sale.)

ZAPATERO (cantando)

Si tu madre tiene un rey,

la baraja tiene cuatro;

rey de oros, rey de copas,

rey de espadas, rey de bastos

(La Zapatera coge una silla y sentada en una ventana empieza a darle vueltas.)

ZAPATERO (cogiendo otra silla y dándole vueltas en sentido contrario) Si sabes que tengo esa superstición, y para mi esto es como si me dieras un tiro, ¿por qué lo haces?

ZAPATERA (soltando la silla) ¿Qué he hecho yo? ¿No te digo que no me dejas ni moverme?

ZAPATERO Ya estoy harto de explicarte... pero es inútil (Va a hacer mutis pero la Zapatera empieza otra vez y el Zapatero viene corriendo desde la puerta da y da vueltas a su silla.) ¿Por qué no me dejas marchar mujer?

ZAPATERA ¡Jesús!, pero si lo que yo estoy desando es que te vayas.

ZAPATERO ¡Pues déjame!

ZAPATERA (enfurecida) Pues vete! (Fuera se oye una flauta acompañada de guitarra que toca una polquita antigua con el ritmo cómicamente acusado. La Zapatera empieza a llevar el compás con la cabeza y el Zapatero huye por la izquierda.)

ZAPATERA ( cantando) Larán... larán.. . A mi, es que la flauta me ha gustado siempre mucho... Yo siempre he tenido delirio por ella ... Casi se me saltan las lágrimas... ¡Qué primor! Larán, larán... Oye ... Me gustaría que él la oyera ... (Se levanta y se pone a bailar como si lo hiciera con novios imaginarios.) ¡Ay, Emiliano! Qué cintillos tan preciosos llevas ... No, no ... Me da vergüencilla... Pero, José María, ¿no ves que nos están viendo? Coge un pañuelo, que no quiero que me manches el vestido. A ti te quiero, a ti... ¡Ah, sí!... mañana que traigas la jaca blanca, la que a mí me gusta. (Ríe. Cesa la música.) ¡Qué mala sombra! Esto es dejar a una con la miel en los labios ... Qué ...

(Aparece en la ventana Don Mirlo. Viste de negro, frac y pantalón corto. Le tiembla la voz y mueve la cabeza como un muñeco de alambre.)

MIRLO ¡Chisssssss !

ZAPATERA (Sin mirar y vuelta de espalda a la ventana) Pin, pin, pio, pío, pío.

MIRLO (acercándose mas) ¡Chiss! Zapaterilla blanca, como el corazón de las almendras, pero amargosilla también. Zapaterita ... junco de oro encendido ... Zapaterita, bella otero de mi corazón.

ZAPATERA Cuánta cosa, don Mirlo; a mí me parecía imposible que los pajarracos hablaran. Pero si anda por ahí revoloteando un mirlo negro, negro y viejo... sepa que yo no puedo oírle cantar hasta más tarde... pin, pío, pío, pío, pío.

MIRLO Cuando las sombras crepusculares invadan con sus tenues velos el mundo y la vía pública se halle libre de transeúntes, volveré. (Toma rapé y estornuda sobre el cuello de la Zapatera.)

ZAPATERA (volviéndose airada y pegando a Don Mirlo, que tiembla ) Aaaay. (Con cara de asco): ¡Y aunque no vuelvas indecente! Mirlo de alambre, garabato de candil. Corre, corre... ¿Se habrá visto? ¡Mira que estornudar! ¡Vaya mucho con Dios! ¡Qué asco!

(En la ventana se para el Mozo de la faja. Tiene el sombrero plano echado a la cara y da pruebas de gran pesadumbre.)

MOZO ¿Se toma el fresco, zapaterita?

ZAPATERA Exactamente igual que usted.

MOZO Y siempre sola... ¡Qué lastima!

ZAPATERA (Agria) ¿Y por qué, lástima ?

MOZO Una mujer como usted, con ese pelo y esa pechera tan hermosísima...

ZAPATERA (mas agria) Pero, ¿por qué lástima?

MOZO Porque usted es digna de estar pintada en las tarjetas postales y no aquí . .. este portalillo.

ZAPATERA ¿Sí?... A mí las tarjetas postales me gustan mucho, sobre todo las de novios que se van de viaje...

MOZO ¡Ay, zapaterita, qué calentura tengo! (Siguen hablando.)

Fin del Fragmento

Saludos,

1 comentario:

Anónimo dijo...

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