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jueves, 8 de abril de 2010

Una muchacha católica toca la flauta

Una muchacha católica toca la flauta

(Telemann, Sonata en Re Menor, 1740, para el caso)

Primer Movimiento (Largo)

Estropeado me ves y te aprovechas, vieja calavera, Ojo de Dios.

Ojo abierto y redondo y amarillo: huevo de Rhode Island, doble yema

Grasa que ni el hígado de un cerdo podría soportar.

Ojo de Dios que miras y quieres ser mirado, no habrás de confundirme,

De mis guerras me canso, viejo zorro, bueno sería ganarlas o dormir

- mas no en el aire.

Y tus párpados se ofrecen como liviana sombra bajo el sol:

Para mí el lecho de hojas, la gallina fría y deshuesada, el agua fresca.

Sal de mi templo, huevo de Rhode Island, cansado estoy mas tú no has te salvarme.

Gran Coca-Cola helada en las calientes rocas, apártate de mí.

Muchos días de caminata llevo y no entraré en la primera casa, tu morada

- oscura noche mía.

Gran Coca-Cola helada, Ojo de Dios, no es bueno tu reposo

que otros campos habrá para mi cama.

Me basta por ahora lavarme bien los pies y no mirarte.

Busco el agua, acomodo estas nalgas, revuelvo mis diez dedos: no te miro.

Y ya soy más limpio que la yerba, más fuerte todavía.

Sal de mi templo viejo, apártate, go home.

Segundo Movimiento (Allegro)

Cuando apenas había bebido un tercio de Nescafé y estaba a punto

De desear a mi mujer –blanca y muy dura bajo esa vieja falda – fue

Que empezaron a gritar todos los habitantes de la ciudad

(eso lo deduje después de advertir que ninguno de mis vecinos

había dejado de hacerlo),

al principio pensé en el gordo Manrique y sus alegres hijos – cuyo baño sin techo llamado patio limitaba con nuestro baño sin techo también llamado patio-

y no les hice más caso que a una mujer fea y seguí conociendo

los oráculos y signos del Nescafé y mi deseo crecía como el de hace cinco años,

y cuando casi me había convertido en un hombre importante – ya en el campo de la ciencia o del amor-

empezaron a gritar los Robles, los Otero, los Suárez, los Stern

(esas familias solían callar siempre como un monje sin lengua)

y tuve que dejar un dedo entre la taz y a mi dura mujer, y corrí hasta la calle,

sin lugar a dudas toda la ciudad chillaba

bajo un fagot rojo y dorado que flotaba más grande que la luna,

más grande que el sol, más grande que todo este sistema de planetas

(aunque en verdad aparte de la luna no había ninguna referencia)

y pude ver a todos con la lengua filuda y los ojos centuplicados

y a la hija del gordo Manrique – hechas de frutas redondas y estiradas –

cantar como una jaula de doscientos leones,

y ella me dijo “¿ve usted aquella guitarra de fuego?”, y yo le dije “es un fagot de fuego”,

“guitarra, y cada cuerda del ancho de una torre” me gritó empinándose

-y entonces pude ver que iba desnuda, como los alacranes o las yerbas-

y me dijo “es roja la guitarra” y yo le dije “rojo el fagot”, “la guitarra”, “el fagot”, “la guitarra”, “el fagot”, “la guitarra”

“eso depende del cristal con que se mire” dijo un viejo profesor

y entonces la muchacha me explicó que desde su cama era una guitarra

y yo quise estar de acuerdo

y le dije

y me dijo

y tres veces la monté

mientras la roja guitarra mordía este planeta.

Tercer Movimiento (Affettuoso)

Para hacer el amor

debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha,

tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra

para hacer el amor.

Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos

pero la arena gruesa es mejor todavía.

Ni junto a las colinas porque el suelo es rocoso ni cerca

de las aguas.

Poco reino es la cama para este buen amor.

Limpios los cuerpos han de ser como una gran pradera:

que ningún valle o monte quede oculto y los amantes

podrán holgarse en todos sus caminos.

La oscuridad no guarda el buen amor.

El cielo debe ser azul y amable limpio y redondo como un techo

y entonces

la muchacha no verá el Dedo de Dios.

Los cuerpos discretos, pero nunca en reposo,

los pulmones abiertos,

las frases cortas.

Es difícil hacer el amor, pero se aprende.

Cuarto Movimiento (Presto)

Hay un caballo flaco y muy nervioso en las puertas del templo.

Qué frisos, qué distintos colores, qué terrazas,

Galerías que han de ser galopadas durante muchos años sin conocer el fondo.

Este era mi reino y fue don Guido

Maestro entre maestro, genovés viejo, señor en el altar de la abundancia.

Y las torres de Chesterfield y Camel y Marlboro enterraban sus ojos

- llamado es el oculto, el misterioso – y unas uñas sucias y largas

fue todo lo que pude conocer.

Qué bosque bien crecido sobre nuestras cabezas:

Salames y jamones y polacas y paté, ningún árbol de menos.

Qué latas, qué botellas:

Todas las plantas y todos los animales del agua y de la tierra.

Era mi reino.

Flaca y muy nerviosa bestia mía, ya las puertas del templo están cerradas, roto el templo.

Hace tres años murió nuestro señor.


Antonio Cisneros Agua que no has de beber (1971) recopilado en Como un carbón prendido entre la niebla (2007)

Antonio Cisneros es un poeta peruano, limeño, nacido en 1942. Máximo representante de la llamada "generación del 60" de escritores peruanos, tenéis más información en la Wikipedia, aquí.

El poema que he escogido, parece estar inspirado muy muy muy libremente en el concierto para flauta en Re menor de Telemann, si bien la flauta sólo se menciona en el título. El tercer movimiento es el más conocido (hablo del poema) pero he preferido poner el poema completo con sus 4 movimientos (Largo, Allegro, Affettuoso y Presto), que hasta donde yo conozco no se corresponden con los tempos reales.

Saludos,

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