martes, 24 de agosto de 2010
Band, pintura de Sybille Mathiaud
lunes, 23 de agosto de 2010
El poeta y la beneficiada
EL POETA
¡Santo Dios, qué pesadilla!
Ya se me fue el pensamiento,
la vena... Incapaz me siento
de hacer una redondilla.
¡Que nunca he de verme libre
de gente necia y moscona!
Y a fe que la tal patrona
lo es y de grueso calibre.
Todo el mundo me molesta
con obstinada porfía.
¡Mal haya mi nombradía
que tanto pesar me cuesta!
Ya un musiquillo a su pauta
quiere esclavizar mi musa,
y a la corchea o la fusa
que me chilla con la flauta .
Quién piensa que me espeluzno
cuando me propone ufano
que le encuentre en castellano
un consonante a rebuzno.
¿A rebuzno un consonante?
Para eso mi ciencia es poca,
respondo. Abre tú la boca
y lo hallarás al instante.
Quién, tocando otro registro,
viene a que le ponga en verso
un memorialón perverso
que piensa dar al ministro;
y añade que es menester
versificarle asimismo
la partida de bautismo
y el grado de bachiller.
Ya con urgentes instancias
a cualquier aniversario
me encomienda el empresario
un drama de circunstancias.
Ya me hacen perder el juicio
cinco actrices que a la par
acuden a mi telar
para hacer su beneficio.
Otro dice muy formal:
rime usted en un acróstico
el natalicio y pronóstico
de don Fulano de tal.
Ya me encarga el Ateneo
un apéndice al Rengifo.
Ya me pide un logogrifo
el director del Liceo.
Si en un convite me hallo,
otro quiere que improvise
un madrigal a su Nise
y un soneto a su caballo.
Grita una voz de zambomba:
¡vaya una bomba!, y beodos
gritan a su ejemplo todos:
¡vaya una bomba!, ¡una bomba!
Y alza su cuello de yegua
doña Inés, y rumia, y tose,
y para que yo lo glose
me da un pie de media legua.
Reniego de tal belén
que ni honra da ni pesetas.
¡Por Dios!, ¡por Dios!... Los poetas
somos prójimos también.









